Equipo puma destaca en juegos mundiales de robots futbolistas en China

Beijing, China.– Estos jugadores no sudan, no tienen emociones ni reaccionan a los gritos en las tribunas, pero sí tienen en su programación el conocimiento, la creatividad y el espíritu universitario de los estudiantes de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM.
Este binomio robots y humanos da forma al equipo Pumas que compitió en la Liga RoboCup Humanoide de Futbol de los II Juegos Mundiales de Robots Humanoides, organizados por el gobierno municipal de Beijing y el Grupo de Medios de China.

Ruth Moreno, German Alday, Darien Piña, estudiantes de maestría, y Miguel García, egresado de licenciatura, integran el equipo de la FI que viajó a China para representar a México en estos “juegos olímpicos de robots” que reunieron a universidades, centros de investigación y empresas de distintos países.
Los cuatro estudiantes forman parte del Laboratorio de Investigación en Robótica Avanzada (LIRA) de la FI, en el que desarrollan proyectos relacionados con robótica, visión computacional, locomoción, aprendizaje por refuerzo (reinforcement learning) e interacción humano-robot (HRI). En el laboratorio trabajan alrededor de 20 personas que, además de la robótica humanoide, desarrollan proyectos relacionados con drones y otras áreas, bajo la guía del profesor Marco Negrete.
El equipo universitario avanzó hasta los cuartos de final del torneo de futbol 5 contra 5 y obtuvo el cuarto lugar en la tabla general de desempeño por el número de goles anotados. La Universidad de Tsinghua se coronó campeona.
En los juegos participaron 666 equipos en 51 disciplinas, compitieron 2 mil 56 robots y 16 países estuvieron representados. La UNAM fue la única universidad de habla hispana participante. Las reglas del juego son similares a las de un partido convencional para humanos, pero con la diferencia de que los robots deben jugar de manera completamente autónoma. Durante el encuentro no pueden ser manipulados ni recibir comunicación inalámbrica.
Tampoco pueden utilizar GPS, brújula ni otros sistemas que proporcionen información que no estaría disponible para un humano. Su principal herramienta de percepción es la visión.
El único control remoto permitido es un sistema de emergencia que puede utilizarse en caso de una falla técnica o una situación de seguridad. Por ello, la verdadera competencia no ocurre únicamente en la cancha, sino en el código que hace posible que los robots jueguen en forma autónoma.
Todos los equipos recibieron el mismo modelo de autómata, el T2 de la empresa china Booster, sin programación específica para jugar futbol y acompañado de un manual básico sobre sus movimientos, ubicación y capacidades de visión. A partir de esa plataforma cada universidad desarrolló su propia estrategia de juego.
Los estudiantes deben programarlos para que los androides sean capaces de percibir el terreno, identificar a sus compañeros y rivales, tomar decisiones tácticas, coordinar movimientos, desplazarse, buscar el balón, intentar anotar y defender su propia portería.
Para ello, los estudiantes trabajaron con un repositorio de código compartido, que combina componentes de código abierto con otros desarrollados y que cada institución mantiene confidenciales.
El reto fue mayor para el equipo de la UNAM, en comparación con los de China, que están familiarizados con los equipos Booster. Los estudiantes mexicanos sólo tuvieron dos semanas de preparación. La invitación a la UNAM para tomar parte en este torneo se realizó a través del profesor Jesús Savage Carmona, investigador con más de 30 años de experiencia en robótica y miembro honorario de RoboCup, organización internacional dedicada a las competencias de androides.
Los organizadores de China cubrieron los gastos de estancia y proporcionaron el equipo técnico y robótico necesario para la competencia.
Los estudiantes de la FI señalaron que el principal valor de la experiencia fue el aprendizaje acumulado durante casi tres semanas de estancia en Beijing. Esto les permitió poner a prueba, en condiciones reales y bajo presión, conocimientos que normalmente desarrollan en el laboratorio de la Facultad. También tuvieron la oportunidad de trabajar e intercambiar conocimientos con estudiantes y especialistas de otras universidades.
A partir de lo observado durante la competencia, los jóvenes consideran que, a nivel mundial, China cuenta actualmente con una superioridad considerable en el desarrollo de la robótica humanoide. Una de sus principales ventajas es la existencia de un ecosistema industrial integrado, en el que fabricantes, proveedores, universidades y desarrolladores se encuentran concentrados y pueden trabajar de manera cercana. Esto, explicaron, permite probar, modificar y producir nuevas tecnologías con una velocidad difícil de igualar en otros países.
Los universitarios indicaron que en México también se cuenta con el talento humano para competir en un contexto internacional. En sus intercambios con sus contrapartes chinas comprobaron que el equipo Pumas tiene capacidades técnicas y de resolución de problemas comparables a las de estudiantes de otras universidades del mundo.
La principal diferencia, explicaron, se encuentra en el acceso a recursos y plataformas tecnológicas. Mientras algunos equipos chinos disponen de robots de última generación, simuladores y presupuestos importantes para desarrollar y probar sus sistemas, en México los estudiantes deben recurrir en mayor medida al ingenio para aprovechar al máximo los recursos disponibles.
La experiencia les permitió identificar fortalezas, como su capacidad para aprender rápidamente y adaptar tecnologías nuevas. También reconocieron la necesidad de desarrollar un simulador propio que les permita probar estrategias y algoritmos antes de llevarlos al robot físico.


