Agua, seguridad nacional
La Contraparte
Por ÓSCAR PEDRO REYES CASTELÁN
Increíblemente paradójico, el exceso de lluvias puso nuevamente de rodillas a Veracruz, pero también sucede con la escasez de agua para consumo humano que comienza a presentarse, y en ambos casos, las autoridades no saben cómo responder a estos problemas. Puede parecer odiosa la comparación, pero al menos, antes, existía el Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), desaparecido inexplicablemente, según se dijo “por generar corrupción”, que atendía este tipo de emergencias; ahora, las comunidades afectadas por fenómenos naturales, como el temporal lluvioso que acaba de presentarse, quedan sujetas a la disposición de recursos para recibir apoyos con los que puedan reponer sus pérdidas materiales y, desde luego, a la voluntad del gobierno federal.
La administración estatal sólo se ha limitado a solicitar declaratorias de emergencia, ahora en 13 municipios, sin incluir a Cotaxtla, que también padeció el desbordamiento del río y afectaciones a varias comunidades.
Los únicos que brindaron apoyo inmediato, como siempre lo han hecho, son el Ejército y la Marina, al activar el Plan DN-III y el Plan Marina. El asunto de las afectaciones no significan prioridad para las autoridades del estado, y por eso sólo se observó a algunas autoridades municipales acudir a los lugares inundados para llevar apoyos a la población, organizar el traslado a refugios temporales o llevarles algo de alimentos.
Así fue casi en todos los casos, sin la presencia, por ejemplo, de la secretaria de Protección Civil, menos del gobernador Cuitláhuac García Jiménez, quien seguramente mañana dará a conocer pormenores de los daños causados por este fenómeno lluvioso. Tampoco hay respuesta del propio Ejecutivo respecto a la escasez de agua que se presenta en el sur del estado, la propia ciudad capital y en la conurbación Veracruz-Boca del Río, producto, en casi todos los casos, por la tala de árboles que ha provocado que se reduzca la captación humedad para recargar los mantos acuíferos que alimentan a los arroyos y ríos que cruzan el territorio y de los que se capta el agua que se distribuye a las poblaciones veracruzanas. Hace unos días un reportaje televisivo daba cuenta de la terrible cantidad de basura y contaminación al río Blanco, convertido en una cloaca, sin que el estado o la federación intervengan por ese daño al medio ambiente.
No hay respuesta y, por lo menos este último casi, debería ser considerado de seguridad nacional, pero las autoridades del actual gobierno están más interesadas en ver como seguir en el poder que en resolver los problemas que enfrenta la sociedad.
¿Moches en el ORFIS? En el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS), a pesar del esfuerzo de la titular, Delia González Cobos, por erradicar viejas prácticas de corrupción, hay incrustados algunos personajes que parecen no entenderlo. Se escuchan quejas contra el área de Auditoría Financiera a Municipios, donde es subdirector Gerardo de la Fuente Rivera, de presuntamente solicitar “moches” a ex alcaldes y ex funcionarios para solventar irregularidades, es decir, borrar sus malos manejos de los recursos públicos. Debe investigarse a fondo la veracidad de estas expresiones, y, sobre todo, revisar el nivel de vida que llevan ciertos funcionarios de este órgano que presumen de lujosos vehículos y auténticas mansiones, que no podrían justificar con su sueldo asignado. Podrían surgir denuncias, penales o públicas, de algunos ex ediles que han recibido hasta amenaza de inventarles “cositas” en caso de oponer resistencia. ¿En verdad hay funcionarios del ORFIS con padrinos tan poderosos para permitirles que hagan de la suyas a espaldas de la titular? Es pregunta.
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