No.5 Las congruencias e incongruencias son (in) humanas

Guadalupe Guerrero Dávila, Dra.

Algunas expresiones cotidianas que escuchamos e incluso nosotros mismos expresamos, son el resultado de años de dominación colonial de Occidente, esas formas de hablar que se naturalizan, se han encarnado en nuestro cuerpo y mente, no son casualidades, son creaciones de hombres y mujeres a través de la historia de dominación y poder. Por eso cuando se dice que estamos colonizados muchos repetimos: “la colonización fue en 1492 y está superada”, habría que pensar que con la colonización de los españoles llegó el interés por explotar las tierras que denominaron “Nuevo mundo”, “Nueva España”, “Nuevo continente”(el “nuevo” a pesar de que este territorio tenía lugares de mayor antigüedad, desarrollo y espacios con mayor número de habitantes) la riqueza de los imperios se debe al saqueo de las colonias, la explotación (Y MUERTE) de los nativos en la extracción de minerales como el oro y la plata, además del saqueo de la naturaleza en general sean animales, perlas, maderas, tomando las riquezas de estos territorios para el suyo decadente. Estos son datos históricos que podemos encontrar en internet. 

Para naturalizar esta explotación y que fuera aceptada ante el mundo apareció el concepto de RAZA, con ello se creó la idea de hombres superiores e inferiores, los blancos de Occidente eran -y son para muchos- los superiores y los originarios de nuestra tierra, así como los de África y Asia entre otros, fueron catalogados como: “Bárbaros, iletrados, incapaces de gobernarse por sí mismos, salvajes, atrasados, depravados sexuales, a quienes se debería “ayudar” para llevarles a la civilización”, para algunos es “natural” la dominación, el saqueo, la explotación, entre seres humanos, como se hace natural escuchar: “Qué bonito niño ¡Salió blanquito!”, “Tiene unos ojos hermosos, son azules”, “Los europeos son superiores, es una civilización más antigua”, “La filosofía nos distingue de los bárbaros y salvajes”, “Hasta entre los perros tenemos razas”, “No hay negro que no sea mono ni mono que no sea negro”, “Es un indio ladino”, “No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre”, “indio pata rajada”,“Prieta y fea que la gente no vea”, “Las blanquitas somos bonitas”, sumado a esto van las modas provenientes de Occidente, los estereotipos de belleza, el teñir el pelo de colores claros, usar pupilentes de color azul, verde, estar acomplejados por ser de piel oscura, blanquearse la piel, poner filtros para vernos más blancos y hasta estilizados en las fotografías, en fin el caso es renegar de nuestro origen y raíz porque hemos sido los bárbaros e incivilizados, aspiramos a ser lo que no somos,  sufrimos por no ser blancos, altos o delgados, no queremos vernos feos ni prietos, lo negro es malo, sin reconocer nuestros valores como seres humanos pertenecientes a territorios con mayor riqueza cultural en el mundo. La colonización no ha pasado, encarna en nuestros medios de comunicación, en el lenguaje, en la admiración de lo exterior a nuestro territorio y no se trata de repudiar pero SÍ de reconocer-nos como seres humanos únicos, valiosos, irrepetibles con conocimientos, saberes y filosofías propias y con mucho solidaridad y amor, de un lugar donde no existía en el lenguaje la concepción de individualidad, prevalecía la cosmovisión del NOSOTROS. Tenemos que repensar sobre la reproducción de las ideas sembradas en nuestro corazón, en nuestra alma y reconstruir-nos, quizá leer a Anibal Quijano, E. Said, W. Mignolo y E. Dussel nos ayude…pero como dice Ana Belén y V. Manuel ¿Qué te puedo decir, qué te puedo contar que  tu no hayas vivido?.

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