2026 estará entre la fiesta del Mundial y la presión de la inflación: Contadores
Veracruz, Ver.- Ante la inminente decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre las tasas de interés y la presión sobre el tipo de cambio, el panorama económico de México para el cierre de 2025 y el inicio de 2026 se perfila como un periodo de ajustes críticos. Josefran González Sánchez, integrante del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) y próximo presidente del grupo IMEF Ciudad de México para 2026, advirtió sobre la volatilidad financiera que se avecina, marcada por una inflación que ronda el 4% y las repercusiones directas del incremento al salario mínimo ya aprobado.
El especialista señaló que, si bien el aumento salarial representa una ganancia importante para los trabajadores, conlleva un efecto en cadena sobre la inflación subyacente, la cual se ubica cerca del 4.3%. Este ajuste en los ingresos impactará los costos de productos básicos y servicios, generando un desafío inmediato para el poder adquisitivo real de las familias mexicanas al momento de absorber el encarecimiento generalizado derivado de los costos laborales.

Para el 2026, el escenario presenta un matiz dual impulsado por el factor deportivo. González Sánchez destacó que la Copa Mundial de la FIFA, en la que México será sede, funcionará como un catalizador económico durante el primer semestre del año. Se prevé un incremento sustancial en el gasto público y en el consumo privado, motivado por la euforia social y la actividad turística, lo que inyectará dinamismo temporal a diversos sectores productivos del país.
Sin embargo, el contador público alertó sobre la inevitable desaceleración que ocurrirá en el segundo semestre de 2026, una vez concluida la justa mundialista. Tras la “fiesta” del consumo, la economía nacional enfrentará una etapa de normalización que podría sentirse como una resaca financiera, donde el impacto acumulado de la inflación y el gasto realizado durante el torneo presionarán nuevamente los bolsillos de los ciudadanos.
En términos de crecimiento macroeconómico, las proyecciones se mantienen conservadoras, estimando un avance del Producto Interno Bruto (PIB) cercano al 1%. A pesar de que la baja en las tasas de interés busca incentivar la inversión, el entorno de crecimiento sigue siendo limitado, lo que obliga a replantear las estrategias para aprovechar fenómenos como la relocalización de empresas o nearshoring de manera efectiva.
Desde la perspectiva empresarial, el reto no reside en un aumento de impuestos directos, sino en el encarecimiento de la operatividad. González Sánchez enfatizó que el ajuste salarial eleva proporcionalmente las cuotas de seguridad social y las prestaciones, lo que obliga a los patrones a buscar un equilibrio financiero que permita mantener la rentabilidad sin sacrificar plazas laborales ante el aumento de costos fijos.
Finalmente, el próximo titular del IMEF CDMX subrayó la urgencia de implementar esquemas fiscales que fomenten la inversión privada, dado que las instituciones públicas enfrentan restricciones presupuestales severas. El análisis concluye que, para evitar el estancamiento, es imperativo que la política económica nacional transite del gasto corriente a la inversión productiva, garantizando así la estabilidad financiera más allá de los eventos coyunturales.




