LA NOCHE QUE ESCUCHAMOS A LA LLORONA

Por Ángel Hernández

PRIMERA PARTE

Era un noche fría de noviembre del 2019, Raúl, Spencer, Javier, César y yo, junto con la Pollita, locutora en ese momento de la Máquina 97.7 de Grupo Avanradio, recorrió con nosotros el Panteón 5 de Febrero de Xalapa, Veracruz.

Desde la llegada, me sentí inquieto. Raro. Extraño. Con un dolor de estómago. Pensé que eran los nervios, la adrenalina de visitar el cementerio más antiguo de la ciudad; con 200 años de historia.

Un espacio que conserva elementos arquitectónicos de la época del Porfiriato y la Revolución, en donde se resguardan las últimas moradas de gobernantes, clérigos, generales, artistas, educadores y grandes personajes que sirvieron a Veracruz, sepulcros que datan desde 1848 hasta el siglo XXI, lugar en donde se mezclan los estilos arquitectónicos barroco popular, neogótico, neoclásico tardío art noveau y art deco; y hasta, cuenta la leyenda, la tumba de una bruja y un vampiro.

Entramos al panteón. Inmediatamente Raúl dijo:

“Está muy pesado. Hay mucha brujería; antes de hacer la oración. Comenzamos el recorrido.

Antes de todo, me encargué de asegurar la puerta. Un portón pesado, antiguo, incluso costaba abrirlo. Al arrastrar la parte derecha pegaba en el piso y se necesita empujarlo con fuerza. Difícilmente, alguien solo logra abrirlo.

Caminamos por el pasillo. Las tumbas son impresionantes. Me causaron miedo. Incertidumbre. Nerviosismo. Nos dirigimos al lado izquierdo del cementerio. Allí Raúl confirmó lo que había dicho al inicio:

“Hay mucha brujería. Miren (señalando varias tumbas que estaban rotas de las esquinas).

Nos acercamos a esas tumbas y efectivamente, dentro de las mismas había frascos de cristal con etiquetas. Papeles enrollados. Muñecos en forma de personas. “Amarres”, restos de velas de cera amarilla.


Raúl encendió una veladora y comenzó a orar en latín. Nos dijo que destruyo la “maldad” y continuamos el recorrido.

Conforme nos adentrábamos al panteón el frio aumentaba y yo me sentía más inquieto. Raúl lo noto. Seguimos caminando.

Llegamos a una de las esquinas donde supuestamente se encuentra la tumba de una “bruja”, no tenía nombre. Se le había borrado. No había cruz. Y si, tenía unos símbolos raros.

Spencer y yo nos acercamos. Yo intentaba distinguir el escaso relieve que tenía la tumba y me acerque un poco más.

En ese momento, Raúl dijo: ¡hay algo!.. Lo presiento. No es normal. Yo no distinguí nada. Seguimos caminando. Pero ¿cuál fue la sorpresa? al analizar las imágenes se observó un ente enfrente de donde yo estaba. Me observaba. Era pequeño, como un niño. Tenía la cara diabólica.

(Se anexa imagen), el experto de lo paranormal aseguró que algo “quería de mí”, o quizá noto que podría ser yo el del espíritu más débil y por eso me observaba. Lo importante fue que no paso a mayores.

Sin embargo, a pesar de que no había visto “al demonio”, si me sentía más inquieto. Mi dolor de estómago aumentaba. La cabeza me comenzó a doler.


Continuamos el recorrido…

Visitamos la tumba de Rafael Guízar y Valencia, y para quienes somos católicos, sabemos la importancia y lo que representa para los creyentes. Y aunque no lo crean, me sentí más tranquilo. Relajado. El dolor de cabeza y estomago disminuyo.

Rafael Guízar fue un sacerdote y obispo mexicano que se desempeñó Obispo de Veracruz, entre 1919 hasta su fallecimiento en 1938 en Xalapa Veracruz.


Es el primer obispo mexicano e hispanoamericano canonizado por la Iglesia católica.

Continuamos visitando las tumbas y caminando por los pasillos del cementerio, algunos destruidos por el descuido y el tiempo, llenos de maleza.

Llegamos al fondo del lado izquierda del panteón. Había mucha basura y maleza. Juguetes. Restos de coronas de flores de muerto. Cruces rotas. Ropa. Bolsas con comida y basura.

“Esa es la brujería más mala y dañina que puede haber. ¡No la toques Ángel!, dijo Raúl en tono imperativo. Asustado. Me asusté.

Y es que yo, con un palito estaba moviendo la basura y cosas allí para ver que más había escondido o que encontrábamos de brujería. No la toque.

El experto de lo paranormal me dijo que la brujería que lleva frutas representa los órganos de la persona, que se pudrirán, donde se desea la muerte. Dentro de una bolsa había frutas y papeles, fotografías y varios textos. Allí la dejamos.

Cuando estábamos platicando en esa parte del cementerio sobre la brujería y lo encontrado hasta el momento, la “pollita” y yo, escuchamos que la reja había sido abierta, arrastrada. Volteamos a ver y decidimos caminar rápidamente a la entrada.

Cuando de repente….

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