Focos de alerta del autismo pueden identificarse antes del primer año de vida
por Sergio Lara
Boca del Río, Ver.- La detección del Trastorno del Espectro Autista (TEA) es viable antes del primer año de vida, un factor que permite iniciar terapias en las primeras etapas del neurodesarrollo. Diana Sánchez Gómez, directora de Autismo Veracruz A.C., señala que los padres de familia pueden identificar los focos iniciales de alerta en los infantes en la ventana de los ocho a los 12 meses de edad.

Las señales de alerta abarcan desafíos motrices, sensoriales y de interacción social. Los indicadores clínicos incluyen caminar de puntillas, selectividad extrema en la alimentación, falta de contacto visual, ausencia de respuesta al escuchar su nombre, omisión de la sonrisa social y desinterés en dinámicas de juego elementales como las escondidas.
“Hay familias que desde los seis u ocho meses notaban movimientos peculiares en los brazos, pero al ser bebés podían confundirse. Conforme avanza el desarrollo, los síntomas se hacen más notorios”, explicó Sánchez Gómez sobre la progresión de la sintomatología en etapas tempranas.
Ante este escenario, la especialista subrayó la necesidad de que los cuidadores conozcan los hitos del desarrollo infantil para identificar qué acciones debe realizar un menor a los seis, ocho o 12 meses. Asimismo, recomienda mantener los procesos de estimulación temprana para detectar conductas atípicas o neurodivergentes de manera oportuna, prescindiendo de si existe o no un diagnóstico médico previo.
Para la confirmación clínica, los estándares de salud exigen la aplicación de pruebas específicas a partir de los 18 meses de edad y hasta la etapa adulta. Las herramientas ADI-R y ADOS-2 son los instrumentos vigentes para diagnosticar o descartar el trastorno, evaluaciones que requieren ser administradas de manera estricta por profesionales que cuenten con certificación internacional.
Actualmente, las estadísticas reportan que uno de cada 100 niños recibe el diagnóstico de autismo. La directora de la asociación detalló que este incremento en las cifras responde a una mayor disponibilidad de especialistas capacitados y al avance en el conocimiento sobre la condición, más que a un aumento súbito en la incidencia poblacional.
“Antes muchos síntomas se confundían con problemas de conducta o de crianza. Hoy sabemos que se trata de una forma distinta de pensar y procesar sensaciones, emociones y pensamientos”, puntualizó Sánchez Gómez al hacer un llamado a la profesionalización del sector de la salud para diferenciar el autismo de otras condiciones y garantizar acompañamiento terapéutico temprano.




