“¿Cuál es la relación entre educación y profesor?”

David Román Jiménez López.

Miembro de la Red de Derecho América Latina y del Caribe (REDALC).

E-mail: drjl310593@gmail.com

Muy digno ministerio, por girar en torno a la salvación, conjuntamente del alma y del cuerpo.

José de Calasanz. (1556-1648)

Desde 1917, cada 15 de mayo, fecha que tiene su origen en J.B. La Salle, México celebra a los hombres y a las mujeres que diariamente luchan contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. Éstos son héroes sin capa, que regularmente, desde el alba, inician sus actividades: levantarse, asearse, desayunar, vestirse y salir de sus viviendas cargando, además de un bolso o maletín repleto de libros, cuadernos, plumones, equipo de cómputo y demás material de estudio, un puñado de entusiasmo y unas ganas de superación, elementos indispensables para transmitir el bien más valioso que ha generado la humanidad, el conocimiento.

Las personas de las que he hablado en el párrafo anterior son los profesores, comúnmente llamados maestros, docentes, catedráticos, educadores o instructores. La Academia de la lengua española define al profesor como toda persona que “ejerce o enseña una ciencia o arte”.

Los profesores son, sin lugar a dudas, los agentes fundamentales en el proceso humano de la enseñanza y el aprendizaje. Desde aquellos que imparten clases en aulas de maternal – preescolar hasta los de posgrado, tienen por función la difícil tarea de educar, teniendo por principio radical el respeto irrestricto de la dignidad de sus pupilos, debiendo impartir sus cátedras bajo un enfoque de competencias, de manera igualitaria, universal e inclusiva, fomentando los valores humanos que construyen sociedades sólidas, pero también inculcando el respeto a la interculturalidad, el afecto a la patria y a la identidad nacional, la cultura de la paz y la solidaridad internacional, el fomento a las expresiones artísticas mexicanas y del extranjero, y el avance científico y tecnológico.

Así pues, para todo maestro, la educación debe ser un proceso culturalmente humano que establece su propósito y su definición en la necesaria consideración de la condición y naturaleza de las personas y de la cultura en su totalidad, para lo cual, cada particularidad tiene sentido por su vinculación e interdependencia con las demás y con el conjunto.

Lo anterior se traduce, en el hecho de que los humanos, como especie y como cultura, son más parecidos que diferentes, aunque no sean idénticos. En medio de este panorama, la educación presupone una visión del mundo y de la vida, una concepción de la mente, del conocimiento y de una forma de pensar; una concepción del futuro y una manera de satisfacer las necesidades humanas. Necesidad de vivir y estar seguro, de pertenecer, de conocerse y de crear y producir. La educación universaliza, pero también individualiza. En tanto, el profesor, frente a ésta, tiene la imperiosa obligación, no tan sólo profesional sino además moral, de formar sujetos individuales y colectivos, entre un universo de subjetividades y objetividades, lo que lo haceresponsable ante el mundo y del mundo que le han mostrado, lo enseñado y lo aprendido.

Luego entonces, el profesor es un científico y artista a la vez. Científico porque para impartir una cátedra requiere ser un técnico o especialista, es decir, un experto en una disciplina determinada; pero también lo es porque para cumplir con su trabajo hace uso de diversos métodos y estrategias para impregnar en el alumno el conocimiento, trabajo poco valorado por muchas instituciones educativas mexicanas, públicas y privadas, a la hora de remunerar al catedrático, para quien en muchas ocasiones debe tener más de dos empleos, porque es bien sabido que el negocio de la enseñanza y la investigación no es capitalizable ni redituable. La docencia, además de ciencia, es esencia, mezcla genuina de conocimientos abstractos y filosóficosque dan por resultado a un verdadero artista que recrea, en un universo paralelo, la transversalidad de lo intercultural. 

Por lo anteriormente expuesto, haciendo uso de la analogía simple, correcto es mencionar que un profesor es como el ave que alimenta a sus crías, toda vez que primero busca el conocimiento, luego, cuando lo obtiene, lo sintetiza y, por último, transmite a sus alumnos lo más benéfico, es decir, las herramientas que los han de formar en hombres y mujeres de bien, lo indispensable para que se enfrenten a un México lleno de adversidades, donde las oportunidades lo son todo y a la vez nada.

Es cuánto.

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