Dante, la retirada
La Contraparte
Por ÓSCAR PEDRO REYES CASTELÁN
Los políticos son así, mienten con facilidad, cuidan más de sus intereses que el interés de los ciudadanos, con honrosas excepciones. Eso explica que los senadores Dante Delgado Rannauro y Ricardo Monreal Ávila, hayan tratado ‘engañar con el petate del muerto’, según reza el dicho popular. Se subieron al ring, aventaron golpes, y cuando sintieron el gancho al hígado, tiraron la toalla y se bajaron.
Se conoce la historia. Después de que varios senadores morenistas se declararon leales a la 4T y al presidente de la República y advirtieron que no aprobarían en el Pleno la Comisión Especial creada al vapor por la Junta de Coordinación Política para investigar los casos de abusos de autoridad en el estado de Veracruz, el ex gobernador veracruzano se retiró, renunció a su tarea, y dejó colgados a todos sus demás compañeros de otros partidos que creyeron que actuaban con congruencia y en realidad estaban dispuestos a defender a los veracruzanos.
Nada de eso, la realidad ilustró a esos políticos de que iban a quedar en el más pavoroso ridículo nacional, lo que resultaría políticamente caro al líder del Senado en sus aspiraciones presidenciales, por lo que de inmediato decidió eliminar esa Comisión.
Vaya par.
¿De que se trataba entonces? Simplemente, a Delgado y Monreal les interesaba ganar reflectores, presionar para ayudar a salir de la cárcel a su amigo, el secretario técnico de la JUCOPO del Senado, José Manuel del Río Virgen, bajo investigación como presunto autor intelectual del asesinato del candidato de Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Cazones, Remigio René Tovar, ocurrido en junio del año pasado, dos días antes de la elección municipal.
Ese era el interés.
Lo de investigar los abusos de poder para defender a la población, tristemente fue puro cuento. Si dicha Comisión no era aprobada por el Pleno, penosamente quedarían exhibidos, el zacatecano por falta de liderazgo en el Senado, y el veracruzano como un político oportunista que, a sabiendas de la ilegal actuación de esa Comisión, inició la tarea de recibir quejas a nombre del Senado de la República, no de él, del Senado, para preparar el expediente, o la cama como coloquialmente se dice, que serviría para iniciar un procedimiento de desaparición de poderes de Veracruz, es decir, sacar a Cuitláhuac García Jiménez del gobierno estatal.
Desde luego, esto no quiere decir que no estén cometiéndose abusos de autoridad, sobre todo con el delito de ultrajes a la autoridad, con excesiva penalidad, que ha servido para aplicarla a críticos y opositores al actual gobierno, y que por recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, deberá derogarse, cuestión a la que se comprometió el Gobernador al acatar al 100 por ciento esa solicitud de la CNDH.
Así las cosas, esta batalla la gana el Presidente, quien tiene bajo su protección al Gobernador, y puede advertirse que así seguirá la lucha rumbo a la sucesión del 2024, con rudeza, de todos contra todos, lo que perfila la formación de alianzas estratégicas para ganar el poder. Esa Comisión ya había documentado 84 casos de abusos de poder, pero ahora, según anticipó el senador Delgado Rannauro, esa defensa de los derechos de los ciudadanos se puede y se va a dar desde todas las trincheras, ya no desde el Senado.
Mientras tanto, Del Río Virgen va a seguir bajo prisión preventiva oficiosa por un año y tres meses dictada por un juez para investigación complementaria, a pesar de que un juez federal determinó la suspensión provisional contra la vinculación a proceso, y está pendiente la suspensión definitiva, pero tratándose de un delito grave, como el de homicidio culposo, los especialistas señalan que no podría obtener su libertad.





