Lo que nadie te dice de crecer en el espectro: Desempleo, estigmas y la urgencia de ser aceptado

por Sergio Lara

Boca del Río, Ver.- La comunidad autista en México busca desplazar el concepto tradicional de “concientización” para establecer la “aceptación” como el estándar de convivencia social.

En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora este 2 de abril, especialistas y organizaciones civiles advierten que saber que el trastorno existe es insuficiente si no se acompaña de ajustes estructurales que permitan a las personas neurodivergentes desarrollarse sin la presión de encajar en normas rígidas.

Diana Sánchez Gómez, directora de Autismo Veracruz A.C., explicó que mientras la conciencia se limita a visibilizar la condición, la aceptación demanda un compromiso de comprensión y acción.

“No solamente se trata de hacer la visibilización, sino lograr hacer adaptaciones de entorno y dejar de exigir que las personas autistas encajen en normas rígidas porque ellos tienen desafíos justamente en los procesos adaptativos”, señaló la psicóloga infantil.

El objetivo, precisó, es que la sociedad sea lo suficientemente flexible para respetar las características individuales de cada integrante del espectro.

Señaló que uno de los puntos más críticos identificados por la organización es la desatención hacia la vida adulta, un sector que frecuentemente queda fuera del enfoque mediático centrado en la infancia.

Las barreras más severas se presentan en el ámbito laboral, donde los procesos de contratación suelen priorizar habilidades sociales implícitas que excluyen a perfiles altamente capacitados. Al respecto, Sánchez Gómez aclaró que no se trata de “superpoderes”, sino de intereses particulares que permiten un desempeño eficiente, pero que requieren de entornos laborales con estigmas reducidos y apoyos específicos.

La falta de una estructura de soporte para la vida independiente también impacta la salud mental de los adultos autistas, incrementando los casos de depresión ante sistemas poco accesibles y la dificultad de generar vínculos duraderos en entornos sociales cerrados.

La especialista enfatizó que la autonomía no debe confundirse con la exigencia de ser “funcional”. “Me mencionan que tengo que ser funcional; funcional debe ser una silla o un objeto. Yo debo poder lograr tener una autonomía y una fluidez en la interacción social”, citó sobre la perspectiva de los propios integrantes de la comunidad.

Para las familias que reciben un diagnóstico inicial, el proceso suele estar marcado por el miedo y la incertidumbre. Sin embargo, la directiva de Autismo Veracruz instó a los padres a cambiar la percepción del diagnóstico, viéndolo no como una barrera, sino como un instrumento de navegación.

“No lo veamos como un límite, sino como esta guía o este camino que nos ayuda a conocer de mayor manera a mi pequeño y poder tener una ruta de estrategias”, afirmó, subrayando que el enfoque debe estar en potenciar las fortalezas de cada niño.

Subrayó que el mensaje hacia el entorno familiar es de acompañamiento y no de transformación forzada. Según la experiencia clínica en la organización, el bienestar de la persona autista depende directamente de qué tanto el entorno esté dispuesto a adaptarse a ella y no a la inversa. “A las familias les diría que no se trata de cambiarlo, sino de conocerlo y apoyarlo con comprensión y amor; con eso es posible construir un camino de bienestar y desarrollo”, sostuvo Sánchez Gómez.

Sostuvo que de cara a la conmemoración internacional, el llamado de los especialistas en México es a transitar hacia una inclusión real que trascienda el símbolo de la pieza de rompecabezas o el color azul. La meta final es la construcción de una sociedad donde la neurodiversidad sea entendida como una variante natural de la experiencia humana, garantizando que el diagnóstico sea el punto de partida para una vida con apoyos y no el final de las expectativas de desarrollo personal y profesional.

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