No.10 Las congruencias e incongruencias son (in) humanas

Guadalupe Guerrero Dávila, Dra.

Una de las características del patriarcado es que en este tipo de sociedades las mujeres viven en desventaja respecto a los hombres, es decir que existen relaciones laborales, sociales, personales,  leyes, costumbres, en donde las mujeres viven subordinadas respecto a los derechos que se otorgan  a los  hombres, esto a pesar de vivirlo cotidianamente se naturaliza y lo vivimos muchas veces sin reflexionar ni analizar los problemas que derivan de este sistema histórico.
El patriarcado sigue vigente en muchos espacios de nuestro país en los que vemos que las niñas y jóvenes son vendidas por sus padres a hombres adultos, en los trabajos a pesar de que se han dado cambios, la mayoría de los cargos directivos recaen en hombres aunque las mujeres tengan mayor preparación, en las relaciones de pareja la mayor autoridad recae en el rol del hombre, el trabajo del hogar es la mujer quien lo atiende, el cuidado de hijos o familiares enfermos también son responsabilidad de las mujeres, esto no afecta solo a las mujeres, los hombres también son víctimas del patriarcado, les han enseñado a no llorar, a ser fuertes, a pensar que es una debilidad amar a una mujer, respetarla, comprenderla, es sinónimo de falta de hombría no defenderse ante la violencia de sus pares, estar enfermo y acudir al médico, los juegos de adolescentes hombres son tan riesgosos que pierden la vida en ellos tratando de resaltar su valentía, los suicidios se dan más en hombres que mujeres, y los roles de ser el proveedor del hogar, el protector de la mujer e hijos muchas veces representa una verdadera injusticia social.
Pero seguimos leyendo los cuentos de  príncipes que llegan a rescatar y a llevar a un castillo a la mujeres hermosas e “indefensas” para casarse, tener hijos y así vivir felices, seguimos reproduciendo discursos de “mi princesa” cuando se habla de las hijas, mandando pornografía por whats app y escuchando canciones que denigran al hombre y a la mujer porque a ésta se le ve como objeto sexual, privilegio machista para el goce.Continuamos con la crítica a mujeres divorciadas, madres solteras, o de aquellas que han decidido vivir solas experimentando diversas relaciones en búsqueda de una pareja adecuada,  y cuando una mujer llega a ocupar un cargo político de Gobernadora o Presidenta de la República se despliega la idea por todos los medios de que será un hombre el que las dirija, porque no se les considera capaces de llevar a cabo un trabajo político integral, ético, de profunda responsabilidad social, así escuchamos a comentaristas mujeres a periodistas, comunicólogas, académicas, hablar de que seguramente serán títeres manejadas por la fuerza y razón masculina, da tristeza que continuemos reproduciendo este tipo de lenguajes que nos desvalorizan como mujeres y dejan mucho para pensar quienes además muestran un discurso de desprecio que no reconoce la trayectoria de las mujeres, sus capacidades políticas, académicas, profesionales, humanas, su experiencia, sus logros, cualidades y se propone minimizarlas,  se pretende seguir reproduciendo el rol patriarcal que nos pone en la retaguardia cuando está demostrado que somos vanguardia junto con muchos hombres preparados, inteligentes, sensatos, no violentos, solidarios, justos para llevar nuestro encargo a excelentes derroteros. Si queremos un mundo de menor violencia, de mejores relaciones sociales, profesionales, personales, mayor comprensión y amor, es necesario reconocernos como seres humanos capaces de convivir juntos sin denigrar a nadie por su color, raza, preferencia, sexo o ideología, es necesario derrumbar las creaciones humanas que históricamente tanto daño nos han hecho, es indispensable dejar atrás al patriarcado y dejar que las niñas y los niños crezcan sin los prejuicios que nos ha impuesto…pero como dice Ana Belén y Victor Manuel ¿Qué te puedo decir, qué te puedo contar que tu no hayas vivido?.

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