PEPE… HAY QUE SER BRONCO
Salvador Muñoz
Los Políticos
En Veracruz hay apellidos que no se heredan: se reciclan.
Y si algo ha demostrado la política local en los últimos quince años es que, pase lo que pase, el apellido Yunes siempre encuentra la forma de volver a la boleta.
Hoy, cuando se empieza a murmurar –todavía en voz baja, como pecado electoral– la posibilidad de que Pepe Yunes Zorrilla pudiera competir como candidato independiente, conviene poner las cartas sobre la mesa. No para romantizar la figura del “ciudadano libre”, sino para entender el cálculo frío detrás del mito.
Porque si Pepe Yunes llegara a competir en 2030, sería la tercera ocasión que lo intentara por la gubernatura. Y en política, tres veces ya no es insistencia: es costumbre para unos, obsesión para otros…
Si no fuera por la vía independiente –esa que tanto espanta a los partidos y tanto seduce a los candidatos cuando las puertas se cierran–, la otra ruta sería Somos México, ése que aseguran está a un paso de convertirse en partido político nacional. Un paso… que en el argot electoral puede durar meses o sexenios, según el humor del INE.
Pero el dato fino no está ahí. El dato verdaderamente veracruzano es éste: si Pepe Yunes volviera a competir en 2030, el apellido Yunes habrá estado presente en las boletas para gobernador durante veinte años consecutivos.
(Conste que no contemplamos la posibilidad si va como Pluri por el PRI o por Somos México en el 2027)
Hagamos memoria, que en política. la memoria les estorba siempre:
2010: Miguel Ángel Yunes Linares
2016: Miguel Ángel Yunes Linares y Héctor Yunes Landa (primos).
2018: Pepe Yunes y Miguel Ángel Yunes Márquez
2024: Pepe Yunes
Y 2030, ¿Pepe Yunes otra vez?
No es una saga… parece franquicia.
Ahora bien, los malpensados dirán que Pepe Yunes llega minado, disminuido, madreado: dos derrotas al hilo… Y sí, los números no mienten, pero tampoco cuentan toda la historia. Porque aun con esas derrotas, sigue siendo el político de la Oposición con mejores cartas sobre la mesa, sobre todo cuando se revisa el resto del mazo en general.
Por Movimiento Ciudadano aparece Sergio Gil Rullán, empujando con calma, sin estridencias, como quien sabe que el tiempo también hace campaña. Tiene discurso, tiene narrativa, pero todavía no tiene el reflector estatal encendido. Y chequen… se está poniendo en forma! Mínimo: 30 kilos menos!
También se menciona a Pedro Miguel Rosaldo García, alcalde de Coatzacoalcos. El problema no es el cargo, es el alcance: su ayuntamiento no irradia políticamente al estado, y en Veracruz, si no cruzas la caseta, no existes por mucho que digan que es el gallo de Nahle.
Y luego está el nombre que siempre aparece cuando nadie quiere mojarse: Ricardo Ahued. Buen perfil, buen operador, buena imagen… pero también el eterno candidato de los consensos tibios, el que gusta porque no incomoda, el que suma porque no confronta.
Por eso la idea del Pepe Yunes independiente no es tan descabellada como parece. No sería un salto al vacío; sería, como en su momento lo fue el Bronco en Nuevo León, un cambio de vehículo cuando el partido ya no arranca. El mismo chofer, la misma ruta, pero sin logotipo en el cofre. (Remember: primero llegó a ser presidente municipal por el PRI)…
La candidatura independiente no es antisistema; es plan B. Aparece cuando el partido deja de ser útil, cuando las alianzas pesan más que los proyectos y cuando ya parece obsesión más que deseo de servir…
Así que sí: si Pepe Yunes vuelve a aparecer en la boleta en 2030, ya sea como independiente o bajo las siglas de Somos México, no será nostalgia, ni terquedad, ni accidente histórico. Será la confirmación de que en Veracruz los apellidos no pierden elecciones: las administran.
Porque en un estado acostumbrado a los mismos apellidos, a las mismas vueltas y a las mismas promesas recicladas, la verdadera competencia no es de tibios. ¡Hay que ser Bronco!





