Crisis en el Transporte Público de Veracruz: Usuarios Denuncian Malas Condiciones y Servicio Deficiente

por Sergio Lara

Veracruz, Ver. — El sistema de transporte público en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río enfrenta una grave crisis, con usuarios y autoridades señalando de manera recurrente el mal estado físico de las unidades y un servicio deficiente que no cumple con las expectativas ni las normativas vigentes.
Las quejas abarcan desde la suciedad y la falta de mantenimiento hasta los retrasos y la insuficiencia de camiones.

La situación quedó evidenciada por Griselda, una usuaria, quien recientemente denunció públicamente el deterioro de un camión de la ruta Geo 1 y 2 en la zona norte de la ciudad.

Narró como los asientos rotos y respaldos desprendidos, una constante según la denunciante para la mayoría de las unidades de dicha ruta.

Estos casos no son aislados. Miles de pasajeros que diariamente dependen del servicio para llegar a sus destinos laborales y escolares reportan deficiencias alarmantes.

Entre los problemas más comunes se encuentran goteras en días de lluvia, ventanillas y asientos rotos, agujeros en el piso de los vehículos y una evidente falta de limpieza.

La problemática se agrava considerando que en la zona metropolitana circulan más de 18,000 unidades en 45 líneas de servicio, con rutas tan extensas como la Norte-Sur, que recorre cerca de 80 kilómetros. A pesar de esta vasta red, la calidad del servicio no mejora.

La propia Delegación de Transporte Público del Estado de Veracruz ha admitido que el 40 por ciento del parque vehicular no se encuentra en buenas condiciones. La ley establece que las unidades no deben tener más de 15 años de antigüedad y deben contar con póliza de seguro, limpieza adecuada y medidas de seguridad. Sin embargo, los usuarios aseguran que las inspecciones y operativos anunciados por las autoridades no se traducen en una mejora real.
A pesar de que la tarifa de 9 pesos (7 pesos para estudiantes y adultos mayores) se mantiene en el promedio nacional, los pasajeros cuestionan si el costo es justo por el servicio que reciben.

Las entrevistas con los usuarios revelan la frustración: un pasajero, Rodrigo, admitió que algunos camiones de rutas populares como la Miguel Alemán tienen asientos descompuestos.

Otra usuaria, Lida, relató una experiencia de inseguridad al caer dentro de una unidad por la sobrecarga de pasajeros. También denunció que algunos conductores se niegan a aplicar la tarifa preferencial a estudiantes que no portan uniforme, lo que representa una carga económica adicional para muchos jóvenes.

Las quejas subrayan un servicio que es, en palabras de los propios usuarios, “pésimo” y de “mala calidad”.

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