Ni 20% de aumento ni 40 horas inmediatas: Sector obrero califica de tardía la transición laboral
Boca del Río, Ver.- Leonel Pérez Herrera, presidente del Congreso del Trabajo de Veracruz, emitió un posicionamiento crítico respecto a las recientes determinaciones federales en materia laboral, calificando el aumento del 13% al salario mínimo como una medida que, si bien ayuda, resulta insuficiente frente a la expectativa del sector obrero, el cual proyectaba un incremento del 20% para garantizar una recuperación real del poder adquisitivo.
La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) fijó el ajuste final en un 13%, una cifra que se distancia de la tendencia de recuperación sostenida observada en el último lustro; según el líder sindical, esta diferencia impacta la capacidad de compra de la clase trabajadora y frena el objetivo de que el ingreso mínimo alcance para cubrir el costo de dos canastas básicas.
De acuerdo con cifras proporcionadas por la organización obrera, esta resolución salarial repercute directamente en aproximadamente 6.6 millones de colaboradores a nivel nacional que perciben el sueldo básico, quienes deberán afrontar la economía doméstica con un ajuste menor al esperado tras semanas de sesión permanente por parte del organismo regulador.
En lo referente a la reforma constitucional para la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas, Pérez Herrera tildó el proceso de implementación como “muy lento”, advirtiendo que la propuesta actual plantea una transición diferida que posterga el beneficio sustancial para la fuerza laboral del país por varios años más.
El esquema de transición planteado establece que la disminución de horas comenzaría hasta el año 2027, reduciendo apenas dos horas anuales de manera escalonada; bajo este modelo, la jornada laboral de 40 horas semanales se concretaría plenamente hasta el año 2030, diluyendo la inmediatez de una de las demandas más sentidas por los trabajadores.
La justificación para esta gradualidad radica en la necesidad de otorgar tiempo a las empresas para realizar ajustes operativos y reorganizar sus dinámicas de productividad; no obstante, la iniciativa aún debe ser ratificada por el Senado de la República para que las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo y la Constitución entren en vigor, tentativamente, a partir del próximo 1 de mayo.
El dirigente obrero reconoció la complejidad de la reestructuración empresarial, pero enfatizó que, aunque existe la posibilidad de acelerar el proceso legislativo, la propuesta actual mantiene a una masa laboral significativa bajo el régimen tradicional sin una mejora inmediata en sus tiempos de descanso.
Actualmente, más de 13 millones de trabajadores mexicanos continúan operando bajo el esquema de 48 horas semanales; el sector se mantiene a la expectativa de la votación en la Cámara Alta, esperando que la reforma se concrete pese a los plazos extendidos que marcan su aplicación total hasta el final de la década.





