Cirugías que matan

La Contraparte

Por ÓSCAR PEDRO REYES CASTELÁN

El cirujano estético xalapeño Marco Antonio Conde Pérez, presidente del Instituto de Estudios Superiores en Medicina (IESM), presentó la semana pasada en la ciudad de México un libro de su autoría titulado “10 maneras de ser bella y no morir en el intento”, donde plantea cómo evitar un problema complejo que afecta a todo el país: el mercado negro de las cirugías “patito” que han causado muertes y daños graves a la salud de miles de personas y se extiende cada vez más por tolerancia y corrupción de autoridades de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), pues, sin regulación, la medicina estética llega a ofrecerse en clínicas ilegales por nutriólogos, cosmetólogos, e, incluso, en Estéticas y Spas. En Tijuana, principal destino de turismo médico de México, en agosto del año pasado se documentaron tres muertes por malas prácticas de cirugías estéticas en un mes, de acuerdo con informes de la presidenta del Colegio de Cirujanos Estéticos y Reconstructivos de Baja California, Laura Cárdenas Mata; otro ejemplo son los 65 pacientes que presentaron complicaciones en los últimos tres meses en Durango debido a cirugías mal practicadas por falsos profesionales, a quienes especialistas han tenido que atender para evitar mayores daños, según una declaración de Jonathan Ávalos, presidente del Colegio de Cirujanos de ese estado. No es asunto nuevo. México, después de estados Unidos, es el país donde ocurren más casos de muertes por operaciones clandestinas, liposucción, implantes, entre otros, que practican personas que carecen de cédula de cirujano plástico. El colmo es el caso de un veterinario en Tijuana que ofrecía servicios de medicina estética, cuando sólo los especialistas en medicina estética, certificados, pueden realizar este tipo de procedimientos. De ahí el planteamiento de colegios y organizaciones de médicos en la materia a los legisladores para crear restricciones, receta médica para la venta autorizada de tratamientos y productos estéticos, como ocurre con los antibióticos y otros fármacos de control, que ponga freno a los laboratorios, que sólo por vender sigan entrenamiento a todo tipo de personas en la aplicación de tratamientos y productos, sin importar la salud y vida de los pacientes. Esa iniciativa ya tuvo respuesta del senador José Narro, al coincidir en la necesidad de concretar reformas y normas oficiales que erradiquen las clínicas “patito” y charlatanes que realizan operaciones y tratamientos estéticos que en muchas ocasiones terminan en tragedias para miles de mujeres en México. El cirujano estético xalapeño, rector de la Universidad del Conde, publicará pronto otro libro sobre “Quién es quién en la medicina estética”, obra polémica por las revelaciones de mayor información sobre este tema, y cuya venta la canalizará íntegramente a la Fundación del Conde dedicada a la labor social con mujeres de escasos recursos que requieren de cirugías plásticas, sin costo. Los tres pasos fundamentales que señala en su libro el doctor Marco Antonio, son: 1. Elegir un buen médico, 2. Que el médico posea título y cédula profesional en cirugía estética, plenamente comprobable, y, 3. Que ese médico sea colegiado y certificado.
Escriba a opedro2006@gmail.com

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