Estudiantes foráneos acaparan el 40 % de los arrendamientos en Veracruz

por Sergio Lara
El arrendamiento de viviendas para estudiantes foráneos representa el 40 por ciento del mercado inmobiliario actual en la zona conurbada de Veracruz- Boca del Río, con precios que oscilan entre los 3 mil y los 8 mil pesos mensuales. La demanda se concentra en áreas aledañas a los centros universitarios, impulsada por jóvenes que migran desde municipios cercanos para continuar su educación, de acuerdo con los registros de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI).

El mercado ofrece dos opciones de vivienda: habitaciones independientes y departamentos. Los cuartos, que incluyen servicios básicos, baño propio, clóset e internet, mantienen tarifas de 3 mil a 3 mil 800 pesos. Por su parte, los departamentos registran costos de 6 mil 500 a 8 mil pesos, una cifra que lleva a los estudiantes a implementar esquemas de vivienda compartida para dividir la mensualidad.
La ubicación geográfica es el factor determinante para concretar los contratos. Los universitarios buscan inmuebles que les permitan trasladarse a pie hacia instituciones como la Universidad Veracruzana, la UVM, la Universidad Villa Rica o el Tecnológico de Veracruz. Entre las colonias con mayor ocupación se encuentran Juan Pablo II, Joyas de Mocambo, Revolución, Buenavista y Vistamar.
“Las zonas cercanas a las universidades (…) más que nada que les agarre caminando, que no tomen tanto transporte”, detalló Blanca Juárez Inoroza, presidenta de la sección Veracruz de la AMPI. Esta necesidad de proximidad define el inventario que las agencias inmobiliarias logran colocar durante la presente temporada de regresos a clases.
Para formalizar los arrendamientos, los propietarios exigen un contrato mínimo de un año y un aval con bienes raíces en el puerto. Ante las limitaciones de los jóvenes para cumplir este requisito, los tutores asumen la responsabilidad legal. “Nos apoyamos mucho con los padres. Los padres vienen y firman por ellos y eso nos da mucha seguridad y mucha certeza”, explicó Juárez Inoroza, tras descartar la exigencia de pólizas jurídicas por el incremento que generan en el costo final.
El flujo de estudiantes hacia la zona metropolitana proviene en su mayoría de localidades aledañas al puerto. Los expedientes inmobiliarios muestran que los nuevos residentes llegan de poblaciones como Paso del Toro o Alvarado, mientras que la migración estudiantil desde capitales como Monterrey o Guadalajara es prácticamente inexistente.
El actual periodo marca el punto máximo de actividad para el sector inmobiliario en la región. Mientras los universitarios absorben cuatro de cada diez espacios disponibles, el 60 por ciento restante es ocupado por empresarios y trabajadores reubicados en la ciudad, consolidando una demanda que sostiene el valor de los inmuebles alrededor de los polos educativos.


