Industria cinematográfica busca blindar empleos ante la IA y consolidar derrama económica

por Sergio Lara
La irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) en la producción cinematográfica abrió un frente de debate sobre la protección de los derechos de autor, la libertad creativa y la posible desaparición de empleos. Ante este vacío legal y tecnológico, la industria en México busca definir los límites de las herramientas digitales mientras intenta mantener su competitividad económica global.

El sector atraviesa una transformación acelerada con el uso de la IA y la producción virtual, lo que obliga a los estudios a replantear los perfiles técnicos que requiere el mercado laboral. “Es una conversación bien complicada porque implica derechos de autor, libertad creativa. Qué tanto puedes limitar a alguien de crear un vestuario en una computadora (…) o qué tanto los estados pueden entrar a regularlo para proteger empleos”, advirtió la directora nacional de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), Tabata Vilar Villa.
Para abordar la falta de respuestas normativas frente a la automatización tecnológica, el gremio realizará un foro con especialistas en la creación de imágenes generadas por computadora. La agenda del encuentro evaluará la ética, la equidad laboral y el impacto en la productividad para determinar cuáles puestos de trabajo desaparecerán y qué nuevas posiciones se generarán dentro de las producciones.
A la par de este reto tecnológico, la industria fílmica en el país busca afianzar su derrama económica mediante estímulos federales que incentiven la llegada de rodajes. Vilar Villa detalló que el gobierno implementó el esquema denominado Efica, un mecanismo diseñado exclusivamente para captar grandes proyectos audiovisuales con presupuestos superiores a los 40 millones de pesos.
El modelo financiero consiste en reembolsar un porcentaje de la inversión a las casas productoras, tras verificar que el gasto en toda la cadena de proveeduría se ejecutó dentro del país. La titular de Canacine explicó que este incentivo permite que la inversión inicial de una película o serie se multiplique hasta nueve veces una vez que el capital ingresa al territorio nacional.
La inyección de recursos en el sector audiovisual genera una distribución económica inmediata, a diferencia de otras industrias que exigen la construcción previa de infraestructura como fábricas o parques industriales. El presupuesto operativo de una filmación se reparte en un lapso promedio de seis semanas a través de múltiples sectores que van desde el transporte hasta la hostelería.
Una producción estándar requiere la contratación directa de entre 80 y 100 trabajadores, cifra que se incrementa al sumar oficios físicos como la carpintería y servicios tecnológicos de postproducción de sonido. Debido a este impacto directo en la creación de empleos, actualmente existen más de 180 incentivos fiscales en el mundo que compiten por atraer rodajes y detonar sus economías locales.


