Masculinidades Alternativas; un llamado a la paridad de género

Por Luis Guerrero.

Correo luisguerrerosur@yahoo.com

(Tuxpan, Ver. 08/03/2022).

El género masculino es un invento de la sociedad que poco tiene que ver con el cuerpo del varón, se expresa en prescripciones y normas que son reproducidas acríticamente por la familia, se refuerzan a través de la institución religiosa, los medios de comunicación, los amigos, entre otros factores sociales, en los que destaca históricamente el modo de producción económica.

El género es adoptado por la niñez entre los dos o tres años de vida y es reforzado con las formas de vestir, los juguetes, con mensajes o actitudes, algunas dañinas hasta para la integridadmental, pues si se es niño, se exige no llorar o aguantarse como los “hombrecitos”, a riesgo de parecer niña o que se dude de su heterosexualidad. El ser niña es el género opuesto y mantiene también una serie de exigencias igualmente construidas socialmente, que van a marcarla desfavorablemente a lo largo de su vida, se piensa que deben servir sólo para la reproducción de la familia, haciéndole creer que esa “cualidad” es instintiva y femenina, que nacieron para el trabajo doméstico y el cuidado, que tienen que aprender a coser, a cocinar y asumir una conducta “propia” de lo femenino.

Se especula que el rol y el comportamiento, de hombres y mujeres es el resultado correcto de la propia humanidad, sin embargo es condicionado por la vida en colectivo y en el caso de un sistema social de dominación machista, -como el nuestro-, las consecuencias son graves para ambos sexos, pero quien lleva la peor parte es la mujer, pues se encuentra subordinada indiscutiblemente a los mandatos del hombre. Sin que exista más razón que la arbitrariedad social que les mandata el silencio, la conducta dócil y obediente, el ser de su casa y suprimir su sexualidad hasta el matrimonio, si es que se llega. A pesar de esta exigencia desventajosa, muchas mujeres luchan, trabajan de más y logran superar la opresión.

El hombre en cambio observa varias ventajas en el contexto de la familia, se les admira lo conquistador y mujeriego, se le exime de las actividades domésticas, se les prefiere en la formación educativa y en la herencia, (principalmente si se observa semejanza con el padre), además existe preferencia en el más amplio contexto social. Gozan de mejores retribuciones económicas en condiciones de igualdad laboral, ocupan más cargos directivos en la empresa productiva, en la academia, así como en la actividad social y política. En esta última tarea, baste ver que en México, en el estado de Veracruz y en el Municipio de Tuxpan, la mayor participación ha favorecido al llamado sexo fuerte, (en oposición al indebidamente llamado débil).

Pero no todo es ganancia en el género masculino, pues el hombre debe reprimir sus emociones,  lo que tiene un costo en suestabilidad, en su seguridad, que puede llegar a la depresión e incluso a los pensamientos suicidas. La pretensión de ser el hombre de la sociedad machista obliga a reprimir los sentimientos, a no pedir ayuda, pues un hombre que se queja es pensado como débil, característica que es atribuida de igual manera en la juventud y en la vida adulta, si no se es capaz de enfrentar con la fuerza cualquier afrenta. Caso contrario, cualquier expresión que pueda considerarse femenina es motivo de burlas, de exclusión. Es así que el sistema cultural hace a los hombres, no sin conflictos, pues una cuestión es la naturaleza y otra el hombre socialmente constituido.

Hombres, pero con más riesgo por las actitudes temerarias para parecer audaces, lo que los coloca como tristes protagonistas, con mayores consumos de alcohol, viven con menor bienestar y su vida es más corta en un promedio de seis años, pues al no pedir ayuda, también asisten con menos frecuencia al médico. Asimismo la investigación académica ha demostrado que quienes asumen con mayor facilidad las presiones y etiquetas perjudiciales del ser hombre, suelen expresar mayor violencia verbal y física y una actitud dominadora e incluso acosadora.

De aquí que es un deber social repensar estos patrones sociales perjudiciales, tenemos que hacer cambios en la familia, en la sociedad, en el sector productivo. Es necesario hacer un alto en el camino, informarnos, replantear nuestra forma de actuar, evitar las formas violentas de interacción social, en necesario reflexionar, cuestionar nuestra forma cotidiana de actuar, mantener presente que todas las personas tenemos que participar en todas las tareas, reconocer y participar hombres y mujeres en el trabajo doméstico, en el cuidado de las personas mayores y de los enfermos. Incluso pensar en las posibilidades de programas sociales para las personas encargadas de dichas tareas.

Las acciones en la escuela deben cambiarse, abandonarse los criterios sexistas que marcan diferencias injustificadas. La institución escolar debe democratizarse, permitir la participación de las adolescentes en puestos de representación estudiantil, pues aunque parezca muy elemental el razonamiento, “participar sólo se aprende participando. Se trata de lograr en los hechos la igualdad de género, de reducir la brecha entre hombres y mujeres, tenemos que darnos a la tarea de empoderar por igual a la juventud, a las y los mayores, que no se permita el abuso. Que la institución municipal ayude, que se respete la ley que la regula, que valga la igualdad  de género y los principios Constitucionales de paridad de género, sin maniobras, no es aceptable la Junta Municipal Electoral integrada sólo por hombres, como sucede actualmente en el Ayuntamiento tuxpeño. Se debe aprovechar lapróxima elección de Agentes y Subagentes municipales como una oportunidad para la participación de la mujer, lo que exige paridad política. Candidato y suplente de un solo género, no simulaciones machistas que resulten en una mayor presencia de hombres al final del periodo de  representación.  Lo anterior,exige transformación, es posible, pero con masculinidades  justas.

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