¿Vienen cambios en el PRI?

La Contraparte

Por ÓSCAR PEDRO REYES CASTELÁN

Tres ex presidentes del PRI estatal –José Francisco Yunes Zorrila, Héctor Yunes Landa y Alfredo Ferrari Saavedra– cuestionaron los malos resultados electorales registrados en las recientes elecciones extraordinarias en cuatro municipios del estado de Veracruz, e hicieron un llamado a cuentas al presidente estatal, Marlon Ramírez Marín, para realizar una revisión interna que ilustre las causas de ese desastre que colocó al tricolor en una situación humillante, notablemente mayor en Amatitlán con un solo voto obtenido, el que aportó la candidata Aída Zárate Carlo al acudir a la mesa de votación, sin que lo hicieran quienes integraron su fórmula, el equipo de campaña ni su familia, y menos los militantes. Era de esperarse, después de que en Tlacotepec, el Partido Revolucionario Institucional obtuvo tres votos; en Jesús Carranza, 70, y sólo en Chiconamel alcanzó 975, donde obtuvo el triunfo el PRD con mil 601 sufragios. ¿Hubo mala selección de candidatos y candidatas? ¿Es resultado de un pésimo trabajo de campaña y operación política? ¿Gravitan los escasos recursos públicos para la necesaria operación política? ¿Decepción y rechazo de los ciudadanos? ¿La marca no da para más? ¿No existen liderazgos locales? ¿Hay una dirección estatal incompetente o sin tiempos para dedicarlo a su partido? Pueden ser muchos factores los que influyeron, y hasta podría plantearse la excusa de que prácticamente lo mismo le pasó a MORENA con un sólo triunfo en alianza con el PT en Amatitlán, con la diferencia de que al dirigente morenista Esteban Ramírez Zepeta siempre se le vio muy activo trabajando en campo, y, en el caso del priista, no se le vio movilidad, y su actividad distó mucho a la que desplegó por todo el estado cuando fue a convencer a los militantes de convertirse en su líder estatal. El asunto es que los cuadros militantes, los que se expresaron y otros que se mantienen en espera de hacerlo, observan retrocesos, y bajo ese escenario no tienen ninguna posibilidad de lograr algo decente en el proceso electoral de 2024. El primero que puso los puntos sobre las íes fue Pepe. Héctor Yunes, escribió en su cuenta de twitter que la trayectoria del peroteño y su aportación a Veracruz, liderazgo y ejemplar militancia, le da el derecho a opinar al interior del PRI, y agregó “asumir la autocrítica es la primer tarea de un partido en crisis para lograr su reposicionamiento”. También se sumó Alfredo Ferrari, al señalar que “es tiempo de revisar, para volver a ser el partido de las mayorías”. En los días que vienen seguramente se darán otros nuevos pronunciamientos y, todo hace pensar que cuadros y militantes podrían pedirle a Marlon que solicite su relevo para ser sustituido por quien dedique tiempos suficiente al PRI para rescatarlo de esa crisis, y él, como diputado local, aporte todo su esfuerzo a esa tarea por la que se empeñó desde hace mucho tiempo, pero más cuando era regidor del Ayuntamiento de Veracruz. No sería un caso excepcional. En 1997, cuando era militante priista y estaba a cargo del Comité Estatal de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares renunció a ese partido por enfrentar la derrota en 107 de los 203 municipios que tenía el estado en ese entonces; más recientemente, en 2018 hizo lo mismo René Juárez Cisneros, presidente del CEN priistas, tras la derrota electoral que llevó al entonces todopoderoso tricolor hasta la tercera fuerza política del país, y a su salida sentenció que: “la transformación que requiere el partido tiene que ser del tamaño (de) la derrota; tenemos que aprender de las grandes lecciones”. Es el mismo criterio que podría aplicarse para este caso.

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