Alumnos usan Inteligencia Artificial de forma acrítica; alertan vacío regulatorio en universidades de México

por Sergio Lara
Profesores de educación superior advierten una dependencia de los estudiantes hacia la Inteligencia Artificial (IA) generativa, una herramienta tecnológica que se utiliza en las aulas con un impacto en el desarrollo del pensamiento crítico y bajo un vacío normativo nacional e institucional.

De acuerdo con los reportes de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), la matrícula de nivel superior en México concentra a más de cinco millones de alumnos, una población académica donde la adopción de herramientas tecnológicas avanzó sin que el Estado emitiera directrices obligatorias para el uso de la IA en los planes de estudio.
Eduardo Barrios Pérez, catedrático de la Universidad Veracruzana (UV), explicó que el personal docente identifica dinámicas donde los estudiantes omiten el crédito a los sistemas tecnológicos y a los autores de la información. “Los jóvenes, de manera a veces un tanto acrítica, están ocupando las inteligencias artificiales, pero por otro lado, también en cuanto a la atribución del uso a la inteligencia artificial, y también de las propias fuentes que utilizan para llevar a cabo trabajos académicos”, indicó.
El académico puntualizó que esta práctica representa una corresponsabilidad y no recae únicamente en el sector estudiantil. Los modelos generativos evolucionaron durante los últimos cinco años sin que el uso de estas herramientas se discutiera en el seno de la academia ni se evaluaran sus repercusiones en las distintas disciplinas.
A nivel nacional e internacional, la regulación de esta tecnología permanece en fase de propuesta. En México existen iniciativas legislativas enlistadas para normar la Inteligencia Artificial, pero ninguna cuenta con aprobación parlamentaria; un escenario que impera en el extranjero, donde solo la Unión Europea opera un marco legal con alcances limitados.
En el caso de la Universidad Veracruzana, la institución elaboró un documento denominado manifiesto sobre el uso de la Inteligencia Artificial generativa. Barrios Pérez precisó que este texto no constituye una normativa universitaria oficial validada por el Consejo Universitario General, por lo que la regulación institucional sigue pendiente.
La ausencia de reglas deriva en acciones que el profesorado cataloga como faltas de ética, entre ellas la omisión de fuentes y autorías durante la entrega de tareas. “Es un asunto que puede llegar a tener repercusiones serias en cuanto a la formación de los estudiantes, pero particularmente en su desempeño en el mundo laboral”, concluyó.


