Contaminación rebasa la capacidad del manglar Arroyo Moreno; exigen freno a fraccionamientos
por Sergio Lara
Boca del Río, Ver.- La Reserva Ecológica Arroyo Moreno, ubicada entre los municipios de Boca del Río y Medellín, perdió más de 150 hectáreas de extensión territorial a causa de la expansión urbana y la contaminación. Habitantes y defensores ambientales presentaron denuncias ante la Fiscalía General de la República y dependencias estatales para frenar el avance de desarrollos inmobiliarios sobre el humedal.

El área natural protegida decreció de 400 hectáreas en su declaratoria original de 1999 a 249 hectáreas en la actualidad, según los registros de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema). El territorio alberga 269 especies de flora y fauna que resienten el impacto de la actividad antropogénica generada por el crecimiento de la mancha urbana.
“Vemos con beneplácito que ya se hizo una denuncia muy formal ante las competencias de fiscalías estatales y de la República a nivel federal. Consideramos que eso va a abonar mucho para ya detener sí o sí esta gran afectación, este ecocidio que ya no puede continuar”, declaró Victoria Castillo Jiménez, representante de la sociedad civil Paraíso del Manglar Arroyo Moreno.
La reducción del ecosistema incrementa el riesgo de inundaciones y enfermedades para la población de la zona metropolitana. Recordó que el manglar funciona como un filtro de contaminantes del agua, pero opera al límite de su capacidad de resiliencia debido a las descargas residuales de la ciudad.
“El año pasado expresábamos que estábamos en el olvido, que esa área protegida se quedó desprotegida, lo cual tiene una gran afectada hacia la zona conurbada. Ya no podemos quitarle más terreno al manglar porque, al final, los afectados seremos todos”, advirtió Castillo Jiménez ante los medios de comunicación.
Muestreos recientes realizados por biólogos e investigadores de la Universidad Veracruzana confirman que los cuerpos de agua de la reserva presentan niveles de contaminación que la vuelven agua no apta para el consumo humano. Los especialistas documentan que la calidad de los afluentes disminuye de forma acelerada por la falta de saneamiento.
Comuneros, ejidatarios y asociaciones civiles exigen a los tres niveles de gobierno detener los permisos para la construcción de nuevos fraccionamientos y garantizar el derecho ciudadano a un medio ambiente sano. La representante de la organización comunitaria subrayó que la pérdida de este espacio de conservación causará daños a la salud pública y al equilibrio de la región.




