Identifican nueva especie de oso de agua en el Iztaccíhuatl

Un estudio publicado en la revista Plos One revela que estos tardígrados —microorganismos considerados los constructores de suelos—, además de vivir en hábitats acuáticos y musgosos, también se encuentran en laderas volcánicas óptimas para comunidades más complejas donde procesan distintos alimentos

Minibiotus citlalium, animal diminuto que presenta en su cuerpo poros similares a estrellas, fue hallado en el volcán Iztaccíhuatl y forma parte de las especies de osos de agua o tardígrados mexicanos.

Francisco Armendáriz Toledano, investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, es uno de los expertos en descubrir y caracterizar la especie microscópica que fue colectada como parte de una serie de muestreos realizados durante dos años en la ladera suroeste de la Mujer Dormida.

El científico participa en un proyecto sobre los tardígrados, considerados los constructores de suelo, que se realizó en el lugar en colaboración con Alba Dueñas-Cedillo, Jazmín García Román y Rodolfo J. Cancino-López, de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), así como Enrico Alejandro Ruiz, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quienes hicieron expediciones mensuales, durante dos años, a la montaña para monitorear los cambios en la presencia de tardígrados según la altura, variaciones en la diversidad, vegetación, animales, temperatura y humedad.

En entrevista el universitario explicó que Minibiotus citlalium lleva el nombre náhuatl citlali, que significa estrella porque en su exterior presenta suajes o “adornos” de este astro. Gran cantidad de la fauna que encontramos es nueva y desconocida para el mundo.

El también presidente de la Sociedad Mexicana de Zoología informó: “Esta especie fue encontrada en el Iztaccíhuatl, y también se han ubicado en el Ajusco; las montañas tienen un origen geológico similar, pero separadas por planicies, lo cual refiere procesos históricos importantes”.

Se pensaba que los tardígrados, mejor conocidos como osos de agua, estaban en cualquier lugar y que solamente los microhábitats los filtran, es decir, se creía que eran cosmopolitas. En la Mujer Dormida se documenta que esta idea no es cierta y que el ambiente es un factor esencial para su presencia, precisó el especialista de la Colección Nacional de Insectos del IB.

Flujo de nutrientes

Hasta hace dos décadas, mencionó, era un grupo poco estudiado, de tamaño pequeño, pues miden menos de un milímetro y requieren condiciones de abundante humedad y agua. Se les considera limnoterrestres porque habitan en sitios que mantienen ciertos niveles de este elemento, pero también son acuáticos de cuerpos continentales, marinos y salobres.

Detalló que son un puente para el flujo de nutrientes que toman las bacterias o los hongos hacia las siguientes cadenas alimenticias, a fin de beneficiar a los animales que se encuentran en el bosque o la selva.

Además de encontrar una decena de nuevas especies de osos de agua, de las cuales la primera en ser presentada es Minibiotus citlalium –en la revista Diversity-, el análisis del suelo, sustrato y hábitats les permitieron ver que todas las comunidades de tardígrados que estaban sobre musgos que crecen en corteza tienen más especies, y ofrece un microhábitat óptimo para comunidades más complejas con diferentes tipos de especies que procesan distintos alimentos.

En este trabajo, presentado en la revista Plos One, se revela que aunque había otros sustratos que tenían menos diversidad, estos constructores de suelo también se encuentran en hábitats únicos con fauna especializada.

El Iztaccíhuatl, precisó el doctor en ciencias químico biológicas, pertenece a un macizo que forma parte de la faja volcánica transmexicana, un corredor biológico que conecta biotas boreales y tropicales con un mosaico de especies muy rico, con un origen reciente y que provoca que muchos bosques queden aislados.

“Esto ha llevado a que varias de las comunidades de osos de agua sean diferentes, generando un componente endémico para muchas especies. Nuestro estudio es en todas las montañas del eje volcánico, así que pronto revisaremos los tardígrados del Volcán de Colima, del Pico de Orizaba y del Nevado de Toluca”, apuntó.

El objetivo final de la investigación es apreciar las montañas como promotores de la biodiversidad, al igual que su mosaico microscópico con especies identificadas de grano fino para entender su influencia a mayor escala, finalizó.

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